?Siempre es interesante ver el mundo -pensó el chelín-, conocer a otras gentes, otras costumbres?.
?Qué moneda es ésta? -exclamó alguien-. No es del país. Debe ser falsa, no vale.
Y aquí empieza la historia del chelín, tal y como él la contó más tarde.
-?Falso! ?Que no valgo! Aquello me hirió hasta lo más profundo -dijo el chelín-. Sabía que era de buena plata, que tenía buen sonido, y el cu?o auténtico.
?Esta gente se equivoca -pensé- o tal vez no hablan de mí?. Pero sí, a mí se referían: me llamaban falso e inútil. ?Habrá que pasarlo a oscuras?, dijo el hombre que me había encontrado; y me pasaron en la oscuridad, y a la luz del día volví a oír pestes: ??Falso, no vale! Tendremos que arreglarnos para sacárnoslo de encima?.
Y el chelín temblaba entre los dedos cada vez que lo colaban disimuladamente, haciéndolo pasar por moneda del país.
